GRACIAS, PABLO

Bueno… llegó la necesidad de expresarme, en este rincón, de nuevo.
Una necesidad motivada, coaccionada, emocionada y con carácter de análisis.
No puedo permitirme dejar pasar esta ocasión que me ha provocado una figura y ser humano después de visionar su historia, su ejemplo y su pasión por la vida. Su entrega, su certeza y su esperanza, son los causantes de que este escribiendo casi a las dos de la madrugada. Ya sabéis como soy: Este incontrolable impulso de realzar las magnitudes de la franqueza, optimismo y bondad son las que mueven mis hilos de expresión personal y profesional. Así que vayamos a ello sin mas demora.

He podido conocer la vida de un amante de la escalada y de la entrega al ser humano: Pablo Domínguez. No quiero desvelaros ni quién es ni qué ha hecho porque merece mucho la pena buscar la información e interesarse por ella. Puedo dejaros la reseña de una película donde se cuenta su historia (“La última cima” Link al final). Pero si puedo contaros algo de lo que se dice de él. Todas las personas que participan en su vida, familia, amigos, compañeros de trabajo, alumnos, jefes… coinciden en su determinante labor y misión como ser humano. Es peculiar la coincidencia de todos en puntualizar a este ser humano como un buscador de la misión de entrega para con los demás. Y me ha hecho ejercitar mi capacidad de autoanálisis comparándolo con este ejemplo. Sabéis también que soy perseguidor de la belleza en los actos, en las palabras y de todo aquello que podemos encontrar apasionante y de buena voluntad en esta vida. Disculpad de nuevo que reitere este mensaje pero, creo tanto en ello, que en mi convicción esta la certeza de que si fuéramos mas respetuosos unos con otros, si fuéramos mas buscadores de la excelencia humana, tolerantes, entusiastas, apasionados, emocionantes… todo y cualquier síntoma que provoque y despierte la sensibilidad de la alegría, la vida y el equilibrio en la misma sería un auténtico placer y disfrute.

Viendo la vida de Pablo, he experimentado la necesidad de analizar mi labor como ser humano y profesional, ya que uno de los mensajes de él es el de dejar constancia de que cada uno de nosotros tenemos una misión por cumplir. Por lo cual pienso en mi dedicación y labor y encuentro el siguiente análisis:
Ayer Lunes canté para 33 personas en CasaClub (El Viso, Madrid). Hoy Martes para 500 personas en el Teatro Caser Calderón (Madrid). Mañana Miércoles, grabo 3 canciones para el disco del maestro Dani García por la mañana y por la tarde, para empezar la semana, en el Teatro Coliseum (Madrid) hasta el Domingo donde pasaran por mi voz en torno a unas 4000 personas y viajar de seguido a Sevilla donde el próximo Lunes cantaré para, espero, unas 100 personas y el Martes preparar la mejor fiesta de cumpleaños posible para mi ocho tumbado y regresar a Madrid el Miércoles próximo y vuelta a empezar. Y todo desde el convencimiento absoluto de que mi labor es un privilegio emocionante que emociona. Dichoso me siento por todo ello. Y por supuesto que solo de escribirlo y pensarlo me cansa. Pero un cansancio lleno de una pasión y esperanza desbordante por poder hacer felices a los que quieran escucharme.

Todos los que nos dedicamos a emocionar somos unos auténticos privilegiados. Es por ello por lo que invito a ser productivo, constructivo y pasional en lo que hacemos. Porque no hay que ser artista en epígrafe de la seguridad social para ser espectacular en nuestra labor. El espectáculo está en entregarse sin limites en cada cosa que hagamos. Pero hacerlo desde la consideración de que el bien de los demás depende de ello. Ese si es el auténtico espectáculo de la vida: La entrega y disposición para con los demás. Un abogado o un economista pueden ser espectaculares. Un obrero y un diseñador pueden ser espectaculares. Un hermano y un hijo también puede ser espectaculares. Ser Padre es espectacular. El espectáculo está en serlo no en parecerlo, sin temor al tiempo que dedicamos. Y por supuesto en hacerlo con grandeza en la bondad y con excelencia en la dedicación. Con eso basta para ser parte del espectáculo y el gozo de la vida.

Dentro de esta marabunta y caos en el que nos disponemos a despertar a diario, esta confusión y desasosiego en el que pululamos, encontrar a personas como Pablo, y no por su profesión ni mucho menos, si no por su pasión y entrega a la vida, es un auténtico y especial regalo que debemos, como mínimo, conocer y saber apreciar. Unos diréis que redundo y refluyo en los mismos mensajes de carácter místico y que ya está aquí otra vez el artista con su demagogia ferviente, lo sé. Pero por suerte este es mi rincón y puedo expresarme como mas me apasione y así lo hago desde el respeto mas absoluto a cualquier otra opción a seguir. Que estoy seguro y espero sean también opiniones y actos tan espectaculares como las de Pablo Domínguez.

Qué suerte haber podido saber de ti, Pablo. Gracias

LA ÚLTIMA CIMA

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